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Falla Transformante/

Gabriel Carrillo de Icaza

Desde el inicio de su carrera como artista, Gabriel Carrillo de Icaza encontró en el género del paisaje una fuente de reflexión sobre el lugar de la pintura y su evolución dentro del vertiginoso desarrollo del arte contemporáneo.

El paisaje como objeto de creación, procuró una bocanada de aire a las temáticas que aún se veían restringidas a discursos religiosos, históricos o de legitimación hasta el siglo XVIII, cuando con Ganisborough y Turner a la cabeza, la pintura inició, con el paisaje, un recorrido que la llevaría a crear los fundamentos del arte moderno en el siglo XX.

Gabriel Carrillo Icaza nos plantea la importancia de este género que, como en aquellos tiempos, puede ayudarnos a airear los nuestros tan cargados de academia conceptual.  Lo hace, en esta ocasión, a través del pequeño formato, sobre superficies preparadas con esmero y trabajadas con minucia.

Gabriel Carrillo Icaza, agrega un giro novedoso en su reflexión, pues si bien parte del paisaje, un paisaje prototípico, traslada su reflexión al mundo digital y los procesos de construcción-destrucción de imágenes que ahí se resuelven.

Estas son sus verdaderas Fallas Transformantes, -aunque por redundancia tome como imagen la fatídica falla de San Andrés-, en donde plantea un reto con la pantalla digital y su pretensión accidental  de variaciones visuales. El error, el Glitch, -nos informa Gabriel- puede ser también asunto de intervención pictórica.

Fascinado ahora con la imagen y sus derivados, Gabriel Carrillo Icaza abre un nuevo territorio de exploración con esta serie de pinturas que se complementan con seis pequeños dibujos sobre madera imprimada, trabajados en punta de plata y oro, que, a su manera, comparten las mismas preocupaciones estéticas.

No sabemos hacia donde derivará esta obra que expande sus intereses. Por mi parte apuesto a que el paisaje y la pintura permanecerán  ¿será?

Francisco Castro Leñero

Ciudad de México mayo 2018

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