Fotografía deconstruída y reconstruída / 75 x 125 cm / 2014

Nymphas Dissolutio/

Mercedes Gertz

Destruyendo el arquetipo de la novia

Con la colaboración de Nancy Louise Jones
9 de octubre de 2014

Ciertos días de nuestras vidas se nos quedan grabados en la memoria. Uno de ellos es el día de nuestra boda. Aquellas de nosotras que nos casamos dentro de la tradición cristiana, seguramente recordamos nuestro simbólico vestido blanco; el momento en que la música del órgano anunció nuestra entrada por el pasillo de la iglesia del brazo de nuestro padre; y por supuesto las palabras del cura “Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre” palabras que hasta el día de hoy siguen resonando en nuestra cabeza. Ese día queda grabado no sólo en nuestra memoria sino también en las fotografías y videos de la boda, testigos mudos del día mas importante de nuestras vidas.

Recién casadas mandamos a enmarcar la fotografía oficial y la colocamos en un lugar prominente de la sala. Con el tiempo, como si empezara a cobrar vida propia, la foto migra hacia la recámara, después de unos años pasa a formar parte del álbum de la boda, y de ahí va a dar a una caja guardada en la parte superior del closet. Si el matrimonio termina en divorcio, es probable que la mitad de la foto vaya a dar a la basura, mientras que la otra mitad –la de la novia vestida de blanco, sonriendo y sosteniendo su ramo entre las manos– quede enterrada junto con otras fotos y recuerdos en el sótano.

O… puede pasar por un proceso de reciclaje y transformación y eventualmente resurgir cómo parte de una instalación de arte contemporáneo. Como en el caso de las fotos de novias que aparecen convertidas en flores, mariposas o mandalas en la instalación de papeles murales de Mercedes Gertz.

Nymphas Dissolutio es un proyecto en el que Gertz en colaboración con Nancy Louise Jones se apropia de fotografías nupciales de sus amigas divorciadas, las de-construye, aislando aspectos de cada vestido, arreglo, peinado, zapatos, cuerpo, joya, etc., para luego re-construirlas dando como resultado paisajes abstractos imbuidos de una estética minimalista. Únicamente al acercarse a la obra, el espectador descubre que se trata de fotografías. Estos universos reconstruidos nos atraen y nos intrigan al mismo tiempo. Lo que en la foto original era una manga del vestido se convierte en un pétalo de rosa; una cara de novia se repite ad infinitum formando una espiral, mientras que un zapato se convierte en el centro de atención de la imagen.

La pieza funciona como una instalación integral, donde cada imagen forma parte de una unidad compleja, una especie de cosmos donde la esperanza y el lado oscuro del matrimonio coexisten. Esta tensión entre opuestos –la esperanza de un feliz matrimonio y la posibilidad de una separación— está contenida de manera simultánea en cada una de sus partes: mandalas, híbridos, flores, caras, zapatos, o pétalos.

Se trata de un ejercicio de meditación que la artista hace sobre su propia experiencia y la paradoja del matrimonio, y en el proceso trasciende de lo personal a lo universal y es ahí donde a todas nos atañe su obra. Todas nos relacionamos con el arquetipo de la novia, la alquimia del matrimonio, la unión de los opuestos y el miedo a un fracaso. Este proyecto es perspicaz y provocador al mismo tiempo, encantadoramente seductor pero con gran agudeza crítica.

Todas las parejas que contraen matrimonio quieren vivir felices para siempre y ninguna novia camina por ese pasillo con la idea de un divorcio en su futuro, pero Gertz nos advierte que la posibilidad siempre está presente.

Haydeé Rovirosa

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